Hay niños que en casa hablan perfectamente y se quedan bloqueados delante de otras personas. Puede ser ansiedad social. Con un apoyo tranquilo, el niño va reuniendo valor poco a poco; la presión, en cambio, solo estorba.
La timidez normalmente pasa en cuanto el niño coge confianza en un sitio nuevo. La ansiedad social es más fuerte y persistente. Posibles señales:
No obligues a tu hijo a hablar y no le digas "no tengas miedo" ni "no seas tan tímido". Eso solo aumenta la vergüenza. Tampoco hables siempre por él, porque entonces nunca comprueba que puede hacerlo solo. Hace falta un equilibrio entre acompañarle y dejarle espacio para intentarlo.
Timo le permite practicar conversaciones sin riesgo antes de la situación real. El niño ensaya qué decir en la tienda, en el colegio o al conocer a un amigo, a su ritmo y sin que nadie le juzgue. Cuando llega el momento de verdad, ya no da tanto miedo.
La timidez pasa cuando el niño coge confianza. La ansiedad social es más fuerte y persistente: evita las situaciones, siente tensión y le afecta en el día a día.
No le obligues. Ensayad en un entorno seguro, empezad por pasos pequeños y reconoce el esfuerzo, no solo el resultado.
Sí. Practicar antes en un sitio seguro hace que la situación real dé menos miedo y refuerza su confianza.