Los niños del espectro autista sí se comunican, solo que a veces de una forma distinta a la que esperamos. Cuando adaptamos nuestro lenguaje a ellos, la conexión se hace más fuerte y la presión baja. Estas son siete cosas que funcionan en el día a día.
Las frases largas y las ideas abstractas cuestan mucho de procesar. En lugar de "quiero que recojas los juguetes ahora y vayas a lavarte", di un paso cada vez: "Primero, los juguetes". Espera. Después: "Ahora nos lavamos".
Expresiones como "se te va a caer el pelo" o "vuela a la cama" pueden entenderse de forma literal. Di con palabras sencillas lo que quieres decir.
Muchos niños autistas necesitan unos segundos más para procesar lo que han oído. Después de preguntar, quédate en silencio y espera. Repetir y meter prisa solo lo hace más difícil.
Las imágenes, las tarjetas y un horario visual del día le ayudan a entender lo que va a pasar. La información visual se queda delante de él, a diferencia de las palabras, que desaparecen al momento.
Lo predecible calma. Si viene un cambio, cuéntaselo antes, y mejor todavía si se lo muestras con una imagen o una foto.
Mover las manos, taparse los oídos o retirarse suele significar que el entorno es demasiado. Eso también es comunicación. Reduce lo que le sobrecarga en lugar de pedirle que se esté quieto.
Cuando un niño no tiene manera de expresar una necesidad, llegan la frustración y las crisis. Las tarjetas con imágenes o una app de comunicación le permiten mostrar "estoy cansado", "quiero agua" o "hay mucho ruido", y la tensión baja.
Timo está hecho justo para este tipo de comunicación: tarjetas con imagen y voz real, práctica de conversaciones con calma y ayuda en el momento. El niño consigue una forma de decir lo que necesita, a su ritmo.
Usa frases cortas y concretas, sin lenguaje figurado, dale tiempo para responder y, si hace falta, acompaña tus palabras con imágenes o gestos.
Puede que necesite más tiempo para procesar, o que el entorno tenga demasiado ruido. Baja el ruido, di su nombre y espera unos segundos.
No. La comunicación alternativa no frena el habla; normalmente la estimula, porque reduce la frustración.